Una vez cogida carrerilla, todo va sobre ruedas. Aunque, exactamente no es que fuésemos así la mayoría de participantes en la Herri Krosa. Tras el rápido sprint de las dos categorías de peques, era el momento para los “atletas”. Había variedad en la línea de salida, desde fenómenos de piernas largas en busca de su mejor marca, hasta inconscientes con la única ilusión de participar, sin conocimiento de las consecuencias que puede suponer, tales como, incremento de la temperatura corporal, anoxia, dolores musculares, risas del vecino por el peculiar estilo de correr.
Mientras tanto Txitxarrillo en Ganeta a cargo de dúo de teclistas. El publico, entradito en años, completamente sincronizados, bailaban coreografías importadas de los mejores txiringuitos de Benidorm. Digno de ver.
Para dar comienzo a la noche musical, se subió al escenario el grupo local de turno. Mediante ganas, fuegos de artificio, colaboraciones, y ritmo hicieron las delicias de su publico entregado. Desconecta y conecta y salta al escenario otra banda numerosa, ésta procedente de tierras asturianas. Haciendo gala de buenas tablas no dudaron en atreverse con varios estilos, bien se notaba los veinte años de carrera de los que hacían propaganda. Y para deleite de la mayoría de los presentes, el esperado Evaristo salto al escenario.
Siguiendo la tónica del día anterior el ambiente en los bares era local y agradable, reduciéndose la algarabía a la zona de txosnas. Debido a la extenso calendario de estas fiestas, se opto por prescindir del deambular sin objetivo, y se opto por la muñida cama.
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