Hilera de vespinos

18 06 2009

Esa era la imagen de todos los sábados a finales de los noventa. Las Vespinos no dejaban sitio a los coches, aunque ni falta que hacia pues pocos se atrevían a dejar su preciado coche a merce de la marea adolescente. Las aceras repletas alrededor de los garitos de moda. Empujones para entrar, empujones para hacerse un hueco, y empujones para salir.

Pero tal situación estaba precedida de diferentes liturgias:

Los más refinados o pudientes optaban por el “aséptico” establecimiento del otro lado de la calle. Menús entre semana no sé si daban muchos, pero jarras los sábados vendían unas cuantas. El quinito se jugaba a ritmo del paso del tren que hacia temblar el comedor.

Otros sacrificaban la siesta para salir pitando (a esa edad quien piensa en siestas)  adentrarse en la jungla entre pinos marineros, y hacerse un hueco a poder ser provisto de banco. Aquello era un picnic etílico en toda regla. A variedad de ingredientes mismo resultado, borrachera. La vegetación que era una buena aliada para dar cuartada, se convertía en un duro contrincante a la hora de querer salir. No sin algún arañazo se ponía rumbo hacia la encrucijada de calles donde la juventud se esforzaba por hacerse ver, hacer amistades, ligar al fin y al cabo.

La variante del centro de enseñanza primaria era para épocas de lluvia en las que la vegetación no daba suficiente  cobijo. Mojar no se mojaba uno más que por dentro pero las corrientes de aire y lo duro del terrazo hacían sacrificada la peregrinación a la embriagaded.

Y que os cuento yo cuando lo habéis vivido todo eso en vuestras carnes e higado, cosa que yo no. Simplemente es por que la tarde está gris y alguno de estos recuerdos me han asaltado. Si a eso le sumamos el visionar el siguiente video publicitario que por aquella época ponían en la MTV (lo vi en casa de mi tío que tenía parabólica por aquel entonces, flipa!!), con esa buena canción que más de uno relacionareis con un abarratado bar de aquella época.


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2 respuestas

19 06 2009
Dani

Que tiempos aquellos, algunos llamaban para saber la ropa que ponías, otros solo hacían cálculos de cuantos litros salían de una cantidad de dinero, después arreglabas el mundo eso si con un trago en la mano y al final de todo acababan los mismos con la gran trompa los, otros a aguantarla, otros a intentarlo con todas, pero al día siguiente la misma sensación de resaca y alguno recordando las hazañas de la tarde noche anterior.

26 06 2009
suavesaten

No si cada uno tenía su papel, pero como reza la cancio “ayy!! como hemos cambiado”, y seguramente lleguen a renegar de ese pasado pues contradice esa fachada impoluta que se gastan hoy en día.

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